Ver la entrada TETRAEDRÓN del 8 de Febrero de 2017.
lunes, 30 de diciembre de 2013
miércoles, 25 de diciembre de 2013
Geometrías y Aritméticas
El bueno de Euclides (siglo III
antes de Cristo) debió de pensarselo mucho, pero al fin decidió que era
evidente, aunque indemostrable, que por un punto externo a una recta siempre
pasa una y solo una paralela a ella, una recta que por más que ambas se prolonguen,
nunca se cortan. Esto es lo que se llama "axioma". A partir de este
axioma, y de unos pocos más, se
construye toda la geometría que utilizamos en la tierra y que, en su
honor, se llama geometría "euclidea".
Pero unos siglos después a alguien se le ocurrió que, tomando como axioma el que por ese punto
exterior no pasaba ninguna paralela (todas las rectas se cortan antes o
después) se podía construir otra geometría. Y a alguien se le ocurrió también
que por un punto exterior podían pasar más de una paralela, construyéndose otra
geometría no euclidea.
Resulta que, al ser el universo
finito, la geometría que debe usarse a esa escala es la primera de estas dos.
Y, en algunas construcciones tetradimensionales del espacio-tiempo, la que debe
usarse es la segunda.
La idea que quiero dejar claro es
que las teorías matemáticas son abstracciones que, aunque para un matemático
tienen un valor de por sí, resultan aún más valiosas cuando pueden aplicarse a
algo real. Pero eso no quiere decir que puedan aplicarse a "todo".
Pero ¿que pasa con la aritmética?
¿cuánto vale 1+1?. Veamos algunos ejemplos:
- · Si doy una media vuelta y luego otra media vuelta, me quedo exactamente como estaba (1+1=0).
- · Un poco de agua más un poco de agua sigue siendo un poco de agua (1+1=1).
- · Un lanzamisiles los dispara a una velocidad de un millar de kilómetros por hora. ¿Qué velocidad alcanzará el misil si se utiliza el lanzamisiles desde un avión que vuela a un millar de kilómetros por hora?: a dos millares de kilómetros por hora (1+1=2).
- · ¿Y si un lanzapartículas las lanza a un centenar de miles de kilómetros por segundo desde una astronave que viaja a un centenar de miles de kilómetros por segundo? Pues calculo que a algo menos de un centenar y medio de miles de kilómetros por segundo (1+1=1,4...).
Con esto quiero decir que la
aritmética que usamos para nuestras pequeñas cuentas es una abstracción, como
la geometría euclidea, que nuestra experiencia nos dice que resulta útil cuando
operamos con entes que llamamos "enumerables", pero no necesariamente
siempre y para todo.
Los bancos, utilizando aritmética elemental, deducen que un millón de euros más un millón de euros son dos millones de euros. Pero ¿han contado realmente un millón de monedas de un euros por un lado, un millón por otro, y han comprobado que al juntarlos suman realmente dos millones de euros?
Un millón es un número relativamente pequeño, por lo que sospecho que si se hiciera la comprobación se llegaría a la conclusión de que la suma era correcta, pero ¿cuánto suman un quintillón de estrellas más un quintillón de estrellas? Nuestra aritmética nos predice que sumarán dos quintillones, pero ¿no ocurrirá cómo con la geometría euclidea, que no es válida en la inmensidad del universo?
Pero vayamos a otro tema relacionado con la aritmética: "Dios no es omnipotente ya que no puede hacer que 1+1 no sea 2".
Creo que hay que distinguir entre la suma abstracta, puramente aritmética, "1+1=2", y la real "una pera más una pera son dos peras".
Para el caso abstracto se me ocurre un ejemplo: Supongamos que juego al parchís y que tiro el dado y me sale un tres. Muevo mi ficha cuatro posiciones. Y mi oponente dice "¡trampa!, tienes que moverla tres posiciones". Yo replico que siempre he jugado moviendo cuatro posiciones cuando sale un tres , y moviendo doce cuando sale un seis. Él dirá entonces que a lo que yo juego no es al parchís, sino a una cosa parecida con unas reglas distintas. El punto es que por supuesto puedo mover la ficha cuatro posiciones, pero no si sigo las reglas.
No solo Dios, sino que incluso un pobre mortal como yo puede jugar, definiendo nuevas reglas para la suma, a que 1+1 sea 3, pero no estaría jugando con las reglas y axiomas de la aritmética tradicional. Además, al contrario de lo que ocurre con las geometrías no euclídeas, es poco probable que le encontráramos alguna utilidad.
En el caso real ¿Puede Dios hacer que una pera más una pera sean tres peras? La respuesta es también positiva: ¿No cuentan los evangelios que en cierta ocasión hizo que con cinco panes y dos peces comiera una multitud y sobraran varias cestas de comida?
Un millón es un número relativamente pequeño, por lo que sospecho que si se hiciera la comprobación se llegaría a la conclusión de que la suma era correcta, pero ¿cuánto suman un quintillón de estrellas más un quintillón de estrellas? Nuestra aritmética nos predice que sumarán dos quintillones, pero ¿no ocurrirá cómo con la geometría euclidea, que no es válida en la inmensidad del universo?
Pero vayamos a otro tema relacionado con la aritmética: "Dios no es omnipotente ya que no puede hacer que 1+1 no sea 2".
Creo que hay que distinguir entre la suma abstracta, puramente aritmética, "1+1=2", y la real "una pera más una pera son dos peras".
Para el caso abstracto se me ocurre un ejemplo: Supongamos que juego al parchís y que tiro el dado y me sale un tres. Muevo mi ficha cuatro posiciones. Y mi oponente dice "¡trampa!, tienes que moverla tres posiciones". Yo replico que siempre he jugado moviendo cuatro posiciones cuando sale un tres , y moviendo doce cuando sale un seis. Él dirá entonces que a lo que yo juego no es al parchís, sino a una cosa parecida con unas reglas distintas. El punto es que por supuesto puedo mover la ficha cuatro posiciones, pero no si sigo las reglas.
No solo Dios, sino que incluso un pobre mortal como yo puede jugar, definiendo nuevas reglas para la suma, a que 1+1 sea 3, pero no estaría jugando con las reglas y axiomas de la aritmética tradicional. Además, al contrario de lo que ocurre con las geometrías no euclídeas, es poco probable que le encontráramos alguna utilidad.
En el caso real ¿Puede Dios hacer que una pera más una pera sean tres peras? La respuesta es también positiva: ¿No cuentan los evangelios que en cierta ocasión hizo que con cinco panes y dos peces comiera una multitud y sobraran varias cestas de comida?
viernes, 20 de diciembre de 2013
domingo, 15 de diciembre de 2013
martes, 10 de diciembre de 2013
El experimento del Doctor Moscati
Todos los ojos, incluso los de
Schrödinger (el gato mascota del laboratorio), estaban fijos en la blackberry
que il Dottore Moscati había
depositado en la plataforma de la izquierda. A una señal suya, l'ingeniere Bandinelli, sentado ante el
panel de control, pulsó una tecla, y el
cilindro de cristal de titanio descendió del techo hasta apoyarse en la
plataforma, rodeando la blackberry.
En medio de un tenso silencio, el cilindro
empezó a teñirse de verde fosforescente al tiempo que las luces del laboratorio
- y de todo el edificio - disminuían de
intensidad.
Después de una eternidad de
veinte segundos, la blackberry desapareció, y un ligero "Aaah" escapó
de las gargantas de los presentes (salvo de la de Schrödinger), que dirigieron
inmediatamente sus miradas hacia la plataforma y el cilindro de la derecha.
Veinte segundos más de silencio
expectante y el cilindro de la derecha adquirió por un instante el verde que
antes iluminaba al de la izquierda. Luego se fue apagando, mientras las luces
del laboratorio - y de todo el edificio - volvían a lucir con normalidad.
Y de repente, en la plataforma de
la derecha apareció una blackberry.
Los doctores, sus ayudantes y los
alumnos que presenciaban el experimento estallaron en gritos, en parte de
alegría, y en parte de sorpresa, porque la blackberry era blanca, y no negra
como la que el Doctor Moscati había depositado en la otra plataforma.
El Ingeniero Bandinelli hizo que los
cilindros subieran hasta el techo, y el Doctor Moscati recogió y examinó
la blackberry.
- Sigue estando cargada, tiene
mis contactos, la fecha y la hora son correctos.... - dijo después de
manipularla un rato - Ingeniere
¿puede hacerme una llamada?
El Ingeniero Bandinelli sacó su
teléfono móvil y llamó al Doctor Moscati. La blakcberry entonó las primeras
notas de "Palomitas de maíz".
- Es sin duda mi blackberry o, en
todo caso y salvo el color, una reconstrucción exacta del original. Debo
admitir que, aunque no estaba de acuerdo con il dottore von Heiden en que la reproducción exacta era imposible,
porque violaría el Principio de Incertidumbre, el cambio de color parece
confirmar su teoría. En todo caso, el teletransporte de material inerte ha sido
un éxito. El próximo experimento lo realizaremos con material vivo.
- ¿La cobaya? - preguntó el Ingeniero
Bandinelli.
- No: Schrödinger... Al ser negro
con manchas blancas, nos permitirá averiguar si el teletransporte solo cambia
el negro en blanco o hace también el cambio inverso.
El Doctor Moscati cogió del suelo
a Schrödinger y lo colocó en la plataforma de la izquierda, acariciándole el
lomo para que se sintiera tranquilo.
El Ingeniero Bandinelli hizo que los
cilindros de cristal de titanio descendieran. Las luces de la sala - y las de
todo el edificio - volvieron casi a extinguirse, mientras el cilindro se
iluminaba en verde.
Treinta segundos de silencio, y
Schrödinger desapareció.
Treinta segundos más, y el gato
volvió a aparecer en el cilindro de la derecha.
Y seguía siendo un gato negro
con manchas blancas.
El Ingeniero Bandinelli hizo
subir los cilindros, y el Doctor Moscati volvió a coger a Schrödinger y a
acariciarle el lomo.
Después de un largo silencio lo
depositó de nuevo en el suelo.
- Il Dottore von Heiden parece que tenía razón: aunque Schrödinger
sigue siendo negro con manchas blancas, todos los que lo conocíamos bien podemos asegurar que ha
sufrido una simetría: las manchas de la izquierda están a la derecha, y las de
la derecha, a la izquierda. Es más, después
de haberle palpado superficialmente estoy seguro de que sus órganos internos
también están ahora colocados simétricamente a como estaban antes de
teletransportarlo. No obstante, vive y sigue siendo Schrödinger.
El Doctor Moscati, con una cara
que reflejaba su intensa satisfacción, se agachó ligeramente y llamó al gato,
que inmediatamente acudió a él. Luego, con Schrödinger en brazos, se subió a la
plataforma de la izquierda.
- Pero, Dottore... - protestó el Ingeniero Bandinelli.
- Comprenderán, amigos, - dijo el
Doctor Moscati - que, después del éxito
de mis investigaciones, no voy a permitir que nadie me robe la gloria de ser el
primer hombre teletransportado...
- Pero, Dottore ¿Y los posibles efectos del Principio de Incertidumbre?
- ...Aunque ello suponga que
pueda aparecer con el corazón a la derecha o con la piel de color azulado.
Tras unos momentos de duda, el
Ingeniero Bandinelli pulsó la tecla que ponía en marcha el proceso. Los
cilindros de cristal de titanio bajaron. El de la izquierda adquirió la misma luminosidad
verdosa de las veces anteriores. Las luces del laboratorio - y de todo el
edificio - bajaron hasta apagarse por completo. Siguieron varios minutos de
tenso silencio y, finalmente, la luminosidad del cilindro se apagó, quedando el
laboratorio completamente a oscuras.
Tras otros expectantes minutos, una
fuerte luz verdosa iluminó el cilindro de la derecha para apagarse lentamente
mientras volvían a lucir las luces del laboratorio - y de todo el edificio -.
Y allí estaba el Doctor Moscati,
con Schrödinger en brazos.
Todos los presentes estallaron en
vítores y aplausos, mientras el Doctor Moscati repetía una y otra vez:
- Miaaaaaauuuuuuuuuuu...
Miaaaaauuuuuuu...
jueves, 5 de diciembre de 2013
La creación según los aztecas
El dios Tonacatecuhtli y su esposa Tonacacíhuatl tuvieron cuatro
hijos: Tezcatlipoca rojo, que nació todo colorado; Tezcatlipoca negro, que
nació negro, sabía todos los pensamientos y conocía todos los corazones; Quetzalcóatl,
también llamado “Noche y Viento”; y Huitzilopochtli, llamado “Culebra con dos Cabezas” y “Señor del
Hueso”, porque nació sin carne, solo con huesos, y estuvo así seiscientos años,
en los que no hicieron cosa alguna los dioses.
Pasados seiscientos años, se reunieron los cuatro hermanos y
encargaron a los dos pequeños que hicieran el fuego. Luego hicieron medio sol,
que por no estar entero relumbraba poco. Luego hicieron un hombre y una mujer,
Oxomoco y Cipactónal. A él le mandaron
labrar la tierra, y a ella que hilase y tejiese. A ella le dieron también
ciertos granos de maíz para que con ellos curase y usase en adivinanzas y
hechicerías, como así lo acostumbran a hacer hoy en día.
Hicieron los días y los dividieron en meses de veinte días. Hicieron
al Señor y la Señora del Inframundo. Hicieron los cielos, empezando por el
trece. Hicieron las aguas y criaron en ellas un pez grande, a modo de caimán,
del cual hicieron la tierra.
Otros dicen que bajaron del cielo a una diosa, que tenía las articulaciones
llenas de ojos y bocas, con las que mordía como una bestia salvaje. Ella
caminaba sobre las aguas, pero Quetzalcóatl y Tezcatlipoca se convirtieron en
grandes serpientes y, agarrándola uno de la mano derecha y del pie
izquierdo y el otro de la mano izquierda
y el pie derecho tiraron tanto de ella que se rompió, haciendo con parte de
ella la tierra.
Los otros dioses se enfadaron, y descendieron del cielo para
consolarla, ordenando que de ella salieran todos los frutos necesarios para la
vida de los hombres. Hicieron de sus cabellos árboles, flores y hierbas, y de
su piel las hierbas muy pequeñas y pequeñas flores. De los ojos hicieron pozos,
fuentes y pequeñas cavernas. De las bocas, ríos y grandes cavernas: De los
hombros, montañas: y de los agujeros de la nariz, valles. (Esto recuerda la creación china en el mito de Pangú)
Esta diosa lloraba a veces por la noche, porque quería comer corazones
humanos, y no se callaba hasta que se los daban, y no daba frutos si no la
rociaban primero con sangre humana. (excelente excusa para los sacrificios humanos, a los que eran tan aficionados los aztecas y otros pueblos americanos)
Los cuatro dioses vieron entonces que el medio
sol que habían creado alumbraba poco, por lo que crearon el otro medio,
haciéndose sol el propio Tezcatlipoca.
El sol que fue Tezcatlipoca no fue el primero
de los soles que crearon los dioses. Fue el sexto.
Con el primer sol, “sol del agua”, todo se lo
llevó el agua; todo desapareció, y las gentes se volvieron peces.
Cuando
el segundo sol, “sol del tigre”, se hundió el cielo, vivieron gigantes, y el
que se caía, caía para siempre.
Cuando el tercer sol, “sol de lluvia”, llovió fuego y murieron
todos los moradores. También llovieron las piedrezuelas que aún vemos.
El
viento se lo llevó todo cuando el cuarto sol, “sol del viento”, y los hombres
se volvieron monos y fueron esparcidos por los bosques.
El quinto sol, “sol del movimiento”, se movió
caminando. En este habrá (¿futuro?) terremotos y hambre general, con que hemos
de perecer.
Cuando Tezcatlipoca se hizo sol se criaron gigantes, con tantas
fuerzas que arrancaban los árboles con las manos. No comían más que bellotas de
encina.
Queztalcoatl le dio un bastonazo a Tezcatlipoca, que cayó al agua, se
convirtió en tigre, y se comió a los gigantes. Quedó Quetzalcoatl como
sol. Con este sol los hombres se
alimentaban solo de piñones.
Pero Tezcatlipoca derribó a Quetzalcoatl de una coz, y paso a ser
Tláloc el nuevo sol .
A Tláloc le sucedió como sol su mujer, Chalchiutlicue. Llovió tanto
que se cayeron los cielos y las aguas se llevaron a todos los hombres que
había, que se convirtieron en peces. (también el primer sol produjo un "diluvio universal")
Hicieron entonces los dioses cuatro caminos para entrar en la tierra,
crearon cuatro hombres para que les ayudaran y se convirtieron Tezcatlipoca y
Queztalcoatl en árboles enormes que, al
crecer, volvieron a levantar el cielo. Y
una vez levantado el cielo caminaban por él, haciendo el camino que aparece en
el cielo (¿la vía láctea?).
Después de levantar el cielo, hizo
Tezcatlipoca una fiesta en honor de los dioses y sacó lumbre de unos
palos. Esa fue la primera vez que se
hizo fuego con unos palos que tienen corazón, y la fiesta consistió en hacer
muchos y grandes fuegos.
Después de haber levantado el cielo, dijeron los dioses : “¿Quiénes
habitarán la tierra?”. Fue entonces
Quetzalcoatl al inframundo y pidió al señor y la señora de los muertos los
preciosos huesos de los que habían sido sacrificados. El señor del inframundo
le preguntó: “¿Qué harás con ellos?”, y él contestó “Los dioses tratan de hacer
con ellos quien habite sobre la tierra”.
“Sea en buena hora”, dijo el dios de los muertos, “Haz sonar mi
caracola y lleva los huesos cuatro veces alrededor de mi asiento de piedras
preciosas”.
Pero Quetzalcoatl no usó la caracola, sino que llamó a los gusanos,
que hicieron agujeros en el hueso, y entraron por ellos las abejas y lo
hicieron sonar.
Al oírlo, se enfadó el dios de los muertos y ordenó a sus mensajeros
que dijeran a Quetzalcoatl que volviera a dejarlos, pero él contestó: “No, me
los llevo para siempre”.
Tras algún tropiezo, llevó Quetzalcoatl los huesos a la diosa
Cihuacóatl-Quilaztli, que los molió. Quetzalcoatl sangró su miembro sobre
ellos, y todos los dioses hicieron penitencia, sangrando sobre ellos, por lo
que después nacieron los hombres.
Otra vez dijeron los dioses: “¿Qué comerán los hombres?”.
Cuando la hormiga roja fue a recoger maíz desgranado del cerro de la
subsistencia, Quetzalcoatl se convirtió en hormiga negra y la acompañó,
llevando los granos a los dioses, que los masticaron y lo pusieron en las boca
de los hombres para robustecerlos.
Luego Nanáhuatl “el buboso” despedazó el cerro con un rayo, y los
dioses de la lluvia arrebataron el alimento: el maíz blanco, el negro, el
amarillo, el frijol, los bledos, la chía, huautli… todo el alimento fue
arrebatado y entregado a los hombres.
Y dijeron los dioses: “Los hombres siempre estarán tristes si no
hacemos algo para alegrarlos y para que tengan placer de vivir y nos alaben,
canten y bailen”. Y también aquí fue Quetzalcoatl el que consiguió hacer, con
los huesos de una diosa, una planta llamada metl (ágave) de la que los indios
hacen el vino que beben y con el que se emborrachan.
Este texto está extractado del libro “Mitos y leyendas de los aztecas,
incas, mayas y muiscas” de Walter Krickeberg, editado por el Fondo de Cultura
Económica.
sábado, 30 de noviembre de 2013
lunes, 25 de noviembre de 2013
Traduttore traditore
La expresión italiana no quiere decir que los
traductores traicionen deliberadamente a los autores que traducen, sino
simplemente que, por fieles que quieran ser al original, las palabras y modismos
de un idioma, aunque tengan el mismo significado, tienen a menudo connotaciones
y matices diferentes en otro, por no hablar de su sonoridad, importante en
ocasiones. Por eso es recomendable, siempre que sea posible, leer las obras en
su idioma original.
Pero muchas veces no es solo cuestión de
matices, sino de errores de traducción.
Hace dos o tres años leí una novela sobre la
Atlántida (de cuyo nombre no quiero acordarme) con muchos párrafos confusos,
debidos sin duda a una mala traducción. A veces conseguía comprender su
significado traduciéndolos literalmente, palabra por palabra, al inglés. En
cierto momento, por ejemplo, al principio de la novela se describe como el
Profesor X (de cuyo nombre no puedo acordarme) se dirige, disfrazado de
sacerdote, a una reunión con sus colegas de la Universidad. La razón por la que
se disfraza no aparece en la conversación con los otros profesores, pero el
lector espera que en algún momento el autor se la dará a conocer. Y ese momento
llega unas diez o doce páginas después, cuando describe las actividades del
profesor depués de… ¡decir misa!. El Profesor X no iba disfrazado (disguised,
en inglés), sino vestido (disguised, en inglés) de sacerdote. A la palabra
inglesa “disguised” le ocurre lo mismo que a la española “vestido”, que tiene
un significado diferente según las circunstancias. No tiene el mismo sentido
cuando decimos que una persona va “vestida con un traje gris” que cuando
decimos que va “vestida de Abeja Maya”. En la versión inglesa imagino que diría
que el Profesor X iba vestido de “clergyman” (con alzacuellos, pantalón y
chaqueta), que es una manera de decir que era sacerdote, pero “moderno”, porque
decir simplemente que un sacerdote va vestido de sacerdote es una tonteria.
En otra ocasión, hace bastante más tiempo,
leí en francés el “Vol de nuit” de Saint-Exupéry. El autor de “El principito”
era aviador, y en “Vol de nuit” cuenta sus reflexiones mientras conduce un
avión en solitario durante la noche. Lo más importante de la novela son, por
supuesto, sus reflexiones, pero estas se mezclan con frecuencia con la
descripción de la situación del avión y el manejo de sus mandos, en donde aparecen palabras técnicas y acciones no
fácilmente comprensibles para un lego en aviación. Afortunadamente, disponía en
ese momento de un ejemplar de la novela traducida al castellano, por lo que, en
caso de dificultad, obtenía fácilmente solución a mi ignorancia. Pero al final
de un capítulo encontré un párrafo de seis o siete líneas del que no es que no
entendiera algunas palabras, es que no entendía absolutamente nada. Cual era la
frase principal y cual la subordinada. Cual era el sujeto y cual el predicado…
Después de algunos infructuosos esfuerzos me dirigí a la traducción, busqué el
final del capítulo y… ¡El párrafo no existía en la versión castellana!
De errores de traducción no tiene por qué
estar exenta ni la Biblia. Uno de los argumentos que utilizan algunos ateos
para restarle credibilidad a los Evangelios es que, en los de Mateo (capítulo 16, versículo 28),
Lucas (9,27) y Marcos (9,1), se cuenta que Jesús dijo que "algunos entre
los presentes no gustarán la muerte antes de haber visto al Hijo del hombre
venir en su reino", siendo así que todos los presentes murieron y Jesús
aún no ha vuelto. El problema es que, en mi opinión, la palabra que debería
figurar en esos textos no es "reino": Buscando en internet, encontré
una página en la que venía el Evangelio según San Mateo en varios idiomas y
traducciones, incluido el griego que es, según creo, el que, directamente o a
través de su traducción al latín, es el origen de las demás versiones. La
palabra que aparece en el capítulo 16 del texto griego es "basileia",
que todo el mundo ha traducido por "reino". Pero, consultando mi
diccionario griego-español, que aún conservo de cuando iba al colegio,
encuentro que también se puede traducir por "poder y dignidad". Con
esa interpretación, Jesús se estaría claramente refiriendo a la
"transfiguración" que los tres evangelistas narran justo a
continuación de esos versículos, y a la que asistieron los apóstoles Pedro,
Santiago y Juan.
Se puede argumentar que la transfiguración era
una forma de mostrar a sus discípulos su reino, pero creo que "poder y
dignidad" es una traducción más adecuada.
miércoles, 20 de noviembre de 2013
La Escuela Francesa
A la Escuela Francesa de Sevilla íbamos
niños y niñas, pero, salvo para los pequeños, era como dos escuelas separadas.
Los niños mayores de diez años entraban por la puerta principal y tenían el
recreo en el patio. Los menores, junto con las niñas, entrabamos por una puerta
lateral y jugábamos en el jardín interior.
De esa primera etapa recuerdo a
dos profesoras, Mademoiselle Zoé, alta y mandona, y Mademoiselle Jeanne, dulce
y con el pelo blanco. Ellas nos enseñaron
todo lo necesario para superar, a los diez años, el ingreso en el
bachillerato de entonces, y también nuestro primer francés, salpicado de canciones
populares como "Sur le pont d'Avignon", "Mon beau sapin",
"En passant par la Lorraine", "Pierrot de la lune", "Frère Jacques" y la que
más me gustaba: "Auprès de ma blonde".
Mademoiselle Jeanne me llamaba
"mon petit Beethoven", no porque cantara bien, sino porque empecé a
estudiar solfeo. Mi madre no tenía mucho interés en que lo hiciera: Temía que siguiera los
pasos de mi tío Felipe, a quien no le fue muy bien, por culpa de haberse
encargado de las emisiones de música clásica en una emisora de la zona roja durante la guerra civil, y
que murió joven, cuando yo cumplía seis años. Pero descubrí que había una
profesora de música casi enfrente del colegio y, como era muy cabezón, mi madre
terminó cediendo.
Superado el ingreso, empezábamos a
cursar simultáneamente el bachillerato español y el "baccalauréat"
francés, dando unas clases en un idioma y otras en el otro. La historia, por
ejemplo, la dábamos en francés. El libro, francés, cuando hablaba de las
guerras entre Carlos V y Francisco I, decía que este había ganado la importantísima batalla de Marignano y, en una
referencia con letra pequeña a pie de página, añadía "aunque luego perdió
la batalla de Pavía". Por supuesto no mencionaba que con motivo de esa
batalla, Carlos V lo retuvo prisionero una temporada en Madrid.
El profesor de francés de primero
se llamaba como yo, y tenía unas orejas enormes. A nosotros nos parecía
divertidísimo decir "¿Que es viento?... Las orejas de Don Florentino en
movimiento". El de segundo no recuerdo como se llamaba, pero tenía las
cejas negras y el pelo rubio, de lo que nosotros deducíamos, no sé si
acertadamente, que era mariquita. Aquel año instalaron los primeros semáforos
en Sevilla, y nos encargó que hiciéramos una redacción sobre el tema. Como yo
no me molesté en ir a ver los semáforos, escribí lo que seguramente fue mi
primer cuento de ciencia-ficción.
Por la mañana, cuando llegábamos
al colegio, lo primero que hacíamos era formar todos en el patio y cantar el
himno nacional, el "Cara al
sol", brazo en alto, y un himno en honor de "Jeanne d'Arc, la
Pucelle". Supongo que Monsieur Fité, el director, hubiera preferido que
cantáramos "La Marsellesa", pero
eso debía ser impensable.
Mis mejores amigos en el colegio
eran los hermanos Vadillo, hijos del profesor de matemáticas, que vivían en Triana, y Pepito Real, hijo del de latín y vecino mío en la casa de Alhóndiga 33. También recuerdo a otro, Lafita, que estaba muy orgulloso porque la fuente que está delante de la Giralda era obra de su padre. Claro que yo estaba
muy orgulloso porque el pantano del Tranco, cuya foto
aparecía en nuestros libros de texto (y que se empezó a construir antes de la guerra y era el motivo por el que yo nací en Úbeda) era obra del mio.
Tercero de bachillerato no lo
cursé ya en la Escuela Francesa. Mis hermanos mayores ya habían acabado allí el
bachillerato y mi padre decidió cambiarme de colegio.
viernes, 15 de noviembre de 2013
domingo, 10 de noviembre de 2013
Universos paralelos (Multiversos)
Hace unos días leí en un periódico la noticia
de que se había encontrado la primera
prueba de que existen universos paralelos.
Busqué en internet "universos paralelos" y encontré que la
noticia ya estaba registrada en la Wikipedia en la entrada
Multiverso. En esa entrada se citaba como fuente un artículo publicado el 19 de mayo de este año en Mail Online.
El telescopio Planck, sucesor del famoso Hubble, ha realizado un mapa de la radiación de fondo del universo (más preciso que el realizado por el Hubble) correspondiente a la huella, aún detectable, de la situación del universo unos segundos después del "big bang".
Algunos cosmólogos opinan que las anomalías observadas (con respecto a la uniformidad predicha teóricamente) pueden ser debidas al empuje gravitatorio de otros universos "paralelos".

A mi me parece perfectamente posible que existan otros universos (ver, por ejemplo, Como imagino la creación) y admito que, como dicen esos cosmólogos, las anomalías "pueden" deberse a la existencia de universos paralelos (no lo "prueban", como dice la noticia del periódico). Pero el dibujo de la izquierda del que reproduzco (del artículo del "Mail Online") me parece equivocado. Da la impresión de que el big bang se produce en un espacio preexistente en el que, en un tiempo anterior, ya existían otros universos. Pero el espacio y el tiempo son una consecuencia del big bang, no un antecedente, tanto desde el punto de vista científico como del religioso (ver La creación del tiempo).
Entiendo, por tanto, que esa especie de espacio que aparece en el dibujo no es un espacio en el sentido que damos normalmente a la palabra, sino que se trata del "espacio de fases" (ver La aguja del creador) que es, por decirlo de una manera simple "el espacio de todas las posibilidades", de las cuales algunas podrían haberse hecho realidad en universos paralelos. Es decir, además de nuestro big bang, podría haber otros, incluso infinitos, creando cada uno su espacio y su tiempo.
Pero ¿podría uno de esos big bangs influir, gravitatoriamente o de cualquier otra forma, en el nuestro a través del "espacio de fases"? Admitir eso sería como decir que si yo tengo dos ecuaciones de segundo grado independientes, las soluciones de una dependen de los coeficientes de la otra.
En definitiva, lo que quiero decir es que esos universos paralelos pueden existir, pero no, influir en el nuestro. Y que, si algún universo paralelo nos influye, debe haberse creado en el mismo big bang que el nuestro.
El número de dimensiones del "espacio" en que se ubica nuestro espacio visible parece ser, según los científicos, que es al menos de nueve. ¿Podría haber un universo paralelo que funcionase en unas dimensiones distintas de las nuestras? Ese tipo de universo admito que sí podría influir en el nuestro, pero también podría haber en esas dimensiones otra cosa, no necesariamente un "universo" que influyese. La pega está en la famosa "uniformidad" teórica del big bang, que debería ser aplicable también a esas dimensiones, a lo que haya en ellas y a su influencia en nuestro universo. A no ser que admitamos que la "rotura de la simetría" del big bang (sin la cual, nuestro universo sería una especie de sopa uniforme de partículas elementales) también se produjo en esas dimensiones y en su contenido.
Claro que, como sugiere el punto tres del dibujo, a lo mejor hay que ir pensando en una nueva concepción de la física del universo y de su creación.
En el relato "Tetraedrón", que estoy publicando por entregas en el blog, utilizo unos "universos paralelos" (impropiamente "paralelos", porque se cortan) que, por supuesto, son un artificio para el relato, y en cuya existencia no creo en absoluto. Pero pueden servir de ejemplo de universos en otras dimensiones (aunque en el relato utilizan las mismas)
Claro que, como sugiere el punto tres del dibujo, a lo mejor hay que ir pensando en una nueva concepción de la física del universo y de su creación.
En el relato "Tetraedrón", que estoy publicando por entregas en el blog, utilizo unos "universos paralelos" (impropiamente "paralelos", porque se cortan) que, por supuesto, son un artificio para el relato, y en cuya existencia no creo en absoluto. Pero pueden servir de ejemplo de universos en otras dimensiones (aunque en el relato utilizan las mismas)
martes, 5 de noviembre de 2013
Los mitos chinos de Nüwa y de los diez soles
En el libro sobre “Mitología clásica china” (Editorial Trotta, 2004), con textos recopilados y traducidos por Gabriel García-Noblejas, profesor de traducción chino-español de la Universidad de Granada, además del mito de Pan Gu, al que ya dediqué una entrada, vienen el de Nüwa y el de los diez soles, de los que extraigo algunos párrafos:
Nüwa fue una mujer extremadamente sabia, una deidad de los tiempos remotos que alumbró todas las cosas y todos los seres.
Dice la tradición que tenía Nüwa la cabeza de persona y el cuerpo de serpiente, y que alumbraba setenta veces al día.
Se dice que cuando el cielo y la tierra estaban juntos e indistintos, y aún no había hombres ni pueblos, Nüwa, con una diligencia y una entrega que no conocían el descanso, hizo a las personas con arcilla amarilla que modelaba a mano de este modo: primero troceaba el barro con una soga y luego hacía las personas con los trozos, empleando arcilla amarilla para los nobles ricos y hebras de soga para los hombres pobres del pueblo.
Hubo en los últimos años de Nüwa un gran señor, llamado el patriarca Gonggong, que se aprovechaba de su posición para forzar la ley en beneficio propio…
… entró en batalla contra Dragón Luminoso, pero no venció, lo cual le encolerizó de tal modo que embistió con testa y cuernos el Monte Partido, provocando el derrumbamiento de las columnas del cielo y el hundimiento de una de las esquinas de la tierra.
El cielo se inclinó entonces hacia el noroeste, haciendo que la carrera de los soles, de las lunas y de los demás astros comenzase a ir en dicha dirección, y también la tierra, al estar incompleta en su esquina sureste, hizo que el curso de los ríos y de los desiertos virase en tal sentido.
Entonces estalló un vasto incendio imposible de apagar y hubo una enorme crecida de aguas imparable. Los cuadrúpedos salvajes empezaron a devorar a los hombres, que eran pacíficos, y las aves de presa y las rapaces a atacar con las garras tanto a los ancianos como a las mujeres y a los niños.
Así que Nüwa primero reparó el cielo azul con piedras de cinco colores fundidas, y luego lo levantó usando las patas cortadas de una tortuga gigante a modo de cuatro columnas. Dio muerte al dragón negro y detuvo las malas aguas, que se habían desbordado, por medio de diques que construyó con la ceniza de las cañas quemadas: así es como puso fuera de peligro la región del centro, llamada Ji. Así es como quedó reparado el cielo azul y erigidas las Cuatro Columnas, secadas las aguas malas y fuera de peligro la región del centro, muertos los nocivos animales y vivos los pacíficos hombres. Y la cuadrada tierra volvió a ser soporte y el redondo cielo a cubrirlo bien todo.
Luego de lo cual descansó callada y quietamente junto al Sumo Antepasado, y, sin hacer alarde de sus logros ni pregón de su fama, guardó para sí las artes de su perfección y se limitó a vivir conforme al curso de la Naturaleza.
Obsérvese que habla de la carrera de “los soles” y "las lunas" y es que inicialmente había diez soles, como vemos en el siguiente fragmento, aunque no sabemos cuantas lunas.
En las zonas extranjeras, hacia el occidente, por donde fluye el Gan, está el país de Xihé, la mujer que está bañando a los soles en el sudodicho río. Era mujer del emperador Jun. Es la madre de los diez soles.
En la parte superior del valle de Tang se halla el árbol Fusang. Los diez soles bajan a bañarse a dicho valle, que está al norte del país de los hombres Dientes-Negros. Crece en medio del agua este árbol enorme, subido a cuyas ramas vive un sol, y debajo de las cuales viven nueve.
Ocurrió, siendo Yao emperador, que salieron los diez soles a la vez quemando y agostando toda vegetación. El emperador mandó entonces a Yi, el Arquero, que los derribase a flechazos, de suerte que el arquero abatió nueve soles, y mató a los nueve cuervos que había en ellos, y sus plumas cayeron al suelo, no quedando más que uno en el cielo.
Nüwa fue una mujer extremadamente sabia, una deidad de los tiempos remotos que alumbró todas las cosas y todos los seres.
Dice la tradición que tenía Nüwa la cabeza de persona y el cuerpo de serpiente, y que alumbraba setenta veces al día.
Se dice que cuando el cielo y la tierra estaban juntos e indistintos, y aún no había hombres ni pueblos, Nüwa, con una diligencia y una entrega que no conocían el descanso, hizo a las personas con arcilla amarilla que modelaba a mano de este modo: primero troceaba el barro con una soga y luego hacía las personas con los trozos, empleando arcilla amarilla para los nobles ricos y hebras de soga para los hombres pobres del pueblo.
Hubo en los últimos años de Nüwa un gran señor, llamado el patriarca Gonggong, que se aprovechaba de su posición para forzar la ley en beneficio propio…
… entró en batalla contra Dragón Luminoso, pero no venció, lo cual le encolerizó de tal modo que embistió con testa y cuernos el Monte Partido, provocando el derrumbamiento de las columnas del cielo y el hundimiento de una de las esquinas de la tierra.
El cielo se inclinó entonces hacia el noroeste, haciendo que la carrera de los soles, de las lunas y de los demás astros comenzase a ir en dicha dirección, y también la tierra, al estar incompleta en su esquina sureste, hizo que el curso de los ríos y de los desiertos virase en tal sentido.
Entonces estalló un vasto incendio imposible de apagar y hubo una enorme crecida de aguas imparable. Los cuadrúpedos salvajes empezaron a devorar a los hombres, que eran pacíficos, y las aves de presa y las rapaces a atacar con las garras tanto a los ancianos como a las mujeres y a los niños.
Así que Nüwa primero reparó el cielo azul con piedras de cinco colores fundidas, y luego lo levantó usando las patas cortadas de una tortuga gigante a modo de cuatro columnas. Dio muerte al dragón negro y detuvo las malas aguas, que se habían desbordado, por medio de diques que construyó con la ceniza de las cañas quemadas: así es como puso fuera de peligro la región del centro, llamada Ji. Así es como quedó reparado el cielo azul y erigidas las Cuatro Columnas, secadas las aguas malas y fuera de peligro la región del centro, muertos los nocivos animales y vivos los pacíficos hombres. Y la cuadrada tierra volvió a ser soporte y el redondo cielo a cubrirlo bien todo.
Luego de lo cual descansó callada y quietamente junto al Sumo Antepasado, y, sin hacer alarde de sus logros ni pregón de su fama, guardó para sí las artes de su perfección y se limitó a vivir conforme al curso de la Naturaleza.
Obsérvese que habla de la carrera de “los soles” y "las lunas" y es que inicialmente había diez soles, como vemos en el siguiente fragmento, aunque no sabemos cuantas lunas.
En las zonas extranjeras, hacia el occidente, por donde fluye el Gan, está el país de Xihé, la mujer que está bañando a los soles en el sudodicho río. Era mujer del emperador Jun. Es la madre de los diez soles.
En la parte superior del valle de Tang se halla el árbol Fusang. Los diez soles bajan a bañarse a dicho valle, que está al norte del país de los hombres Dientes-Negros. Crece en medio del agua este árbol enorme, subido a cuyas ramas vive un sol, y debajo de las cuales viven nueve.
Ocurrió, siendo Yao emperador, que salieron los diez soles a la vez quemando y agostando toda vegetación. El emperador mandó entonces a Yi, el Arquero, que los derribase a flechazos, de suerte que el arquero abatió nueve soles, y mató a los nueve cuervos que había en ellos, y sus plumas cayeron al suelo, no quedando más que uno en el cielo.
miércoles, 30 de octubre de 2013
viernes, 25 de octubre de 2013
domingo, 20 de octubre de 2013
El burro flautista
Hoy toca que os invite a escuchar una de mis musiquillas. La que escribí para "El burro flautista" de Tomás de Iriarte.
Esta fabulilla,
salga bien o mal,
me ha ocurrido ahora
por casualidad.
Cerca de unos prados
que hay en mi lugar,
pasaba un borrico
por casualidad.
Una flauta en ellos
halló, que un zagal
se dejó olvidada
por casualidad.
Acercose a olerla
el dicho animal,
y dio un resoplido
por casualidad.
En la flauta el aire
se hubo de colar, y
sonó la flauta
por casualidad.
"Oh -dijo el borrico-
¡que bien se tocar!
¡y dirán que es mala
la música asnal!
Sin reglas del arte
borriquitos hay
que una vez aciertan
por casualidad.
martes, 15 de octubre de 2013
jueves, 10 de octubre de 2013
La casa de Alhóndiga 33
La casa de Alhóndiga 33 había
sido, antes de la guerra, una vivienda unifamiliar de tres plantas, con un
amplio patio que había que atravesar
para acceder a los pisos superiores. La puerta exterior de madera se abría a un portal en cuyo lado opuesto una cancela
de hierro forjado dejaba ver las columnas del patio, el alicatado a media
altura de sus paredes y las puertas de algunas habitaciones del piso bajo
donde vivía la viuda de un médico del que
aún se conservaba, sin uso, su consulta.
Mi padre había alquilado el
primer piso (entonces se decía "el principal"), mientras que el piso
superior (el "primero") estaba dividido en dos. En una parte vivían
los dueños de la casa, Don Germán y Doña Norberta, y en la otra, su hija Doña
Marcelina con su esposo Don José Real y sus hijos. También estaba allí el
dormitorio de mis hermanas, al que se accedía desde nuestro piso por una
escalerilla interior que subía después hasta al dormitorio del servicio, que
daba a su vez a la terraza.
Don José Real era profesor de
latín en la Escuela Francesa, donde fuimos a estudiar, primero mis hermanos mayores, y luego yo,
pero el personaje que a mí me inspiraba más respeto era Don Germán, no tanto,
por su aspecto siempre serio, como porque tenía una buena colección de libros
llenos de anotaciones manuscritas en sus márgenes y entre líneas, cosa que me
parecía inapropiado porque mi padre no hacía eso con los suyos. También me parecía inapropiado que utilizase piezas del Meccano, que yo había heredado de mi hermano Enrique, para hacer pequeños arreglos en sus muebles y en la casa.
La viuda del bajo era casi
invisible, siempre refugiada en las habitaciones más interiores de su
casa. A Doña Norberta, con su pelo recogido atrás en un moño, la recuerdo
siempre silenciosa y a Doña Marcelina, siempre alegre (salvo cuando tenía que pagar el alquiler a su padre). Pero, claro está, a quienes más recuerdo es a quienes
fueron mis compañeros de juegos desde los cuatro a los trece años.
Rebusco entre las viejas fotos
familiares y solo encuentro una, un poco ajada, en la que aparecen mis amigos
de Alhóndiga 33. Está hecha en la terraza que tantas veces se convirtió en
extensa pradera donde luchar contra los apaches, y puede verse en ella, al
fondo, a Doña Norberta, apoyada en la barandilla
del patio central de la casa:
A la izquierda está mi hermana
María Luisa, y a su lado, Luisito Herrera. Luisito era hijo de un compañero de
mi padre y vivía en la calle Sierpes, pero venía a veces a casa, y yo alguna
vez fui a la suya a ver las procesiones de Semana Santa. Tenían una
reproducción de "La piconera" de Romero de Torres, y su madre decía
que ella había sido la modelo. Pero yo nunca la creí, a pesar de que se
parecía.
El siguiente en la fila de atrás
soy yo, y después y delante aparecen los
cuatro hijos que entonces tenían Don José y Doña Marcelina: Pepito, Carmen,
Tere y Pili. Carmen era de mi edad, y Pepito, un año mayor. Como era mayor, descubrió antes que yo que los
Reyes Magos eran los padres. Y me lo dijo. Yo solo tenía seis años y me pareció
inconcebible que aquello fuese verdad: mis padres no tenían dinero como para
comprar tantos juguetes como nos traían los Magos. Claro que a mí, hasta la simple peonza que silbaba al girar, me parecía que debía
costar una fortuna. ¡Y ese año había pedido yo un caballo!...
No obstante, sembrada la duda,
no tuve más remedio que investigar. ¿Donde podían estar escondidos los juguetes? Solo había un
sitio posible: una habitación-trastero, bajo la escalerilla que subía al cuarto
de mis hermanas, que siempre estaba cerrada.
Como tenía un ventanuco-respiradero que daba a la escalera, me aposté junto a él y,
cuando entraron y encendieron la luz, comprobé con pesar que allí estaba, silencioso, mi
caballo.
Mi hermana y Luisito no solían
jugar con nosotros (eran mayores) salvo a algunos juegos de mesa: la brisca, la escoba, el
ahorcado, los barcos,... y sobre todo al palé (el monopoly) con sus
interminables partidas, que aborrecí cuando empecé a tener pesadillas en las
que yo siempre caía en las calles, llenas de hoteles, de los demás mientras que
ellos siempre esquivaban las mías.
El trío formado por Carmen,
Pepito y yo se completaba frecuentemente con uno de sus primos, que no recuerdo
si también se llamaba José. Siempre hacía de malo: de cuatrero, de ladrón, de
indio (en aquella época los indios siempre eran malos)... Incluso cuando
organizábamos una función de teatro le tocaban siempre los papeles más
ingratos. En Alí Babá y los cuarenta ladrones él era Cassín, el primo envidioso. Yo era, por supuesto, Alí Babá;
Pepito era el jefe de los ladrones, y Carmen era la fiel esclava que los
descubre. Los cuarenta ladrones eran Tere, Pili y mi hermano Felipe, algo menor
que ellas, que entraban en la cueva (las cortinas de la sala se abrían al decir
"sésamo ábrete"), y volvían a aparecer una y otra vez dando la vuelta
tras ellas.
También editábamos un periódico
(de aparición irregular) con chistes, noticias, jeroglíficos y crucigramas que,
suponíamos que, al igual que el teatro, debían interesar a nuestros mayores. Pero
Alhóndiga 33 se acabó para mí cuando, en tercero de bachillerato (que
se empezaba con diez años y duraba siete), cambié de colegio y nos mudamos a la
casa que mi padre había hecho en el barrio de El Porvenir.
sábado, 5 de octubre de 2013
La creación según los egípcios
Según la
egiptóloga Irene Cordón en un artículo sobre Menfis (Historia National
Geographic, nº 113), el mito de la
creación del mundo por el dios Ptah se
conserva en un texto grabado en
una losa de piedra de tiempos del rey Shabaka, de la dinastía XXV. Aunque se
trate de una copia tardía, la Piedra de Shabaka recoge un texto de origen muy
antiguo. Según la teología menfita, en un principio nada existía, excepto las
profundas, frías e inamovibles aguas del Nun, el océano primigenio. nada se
movía en aquel oscuro silencio. No había tierra ni cielo. Tampoco dioses,
personas o luz. De forma inexplicable, emergió de entre las aguas una Colina
Primordial, el Benben. Sobre ella apareció Ptah y empezó el proceso de la
creación.
Según este importante relato sobre Ptah y las
doctrinas asociadas a él, el dios se habría engendrado a sí mismo y habría
creado el universo a través del Verbo, de lo que los egipcios llaman Palabra
Imperativa. Precisamente se dice Ptah: "El Antiquísimo, aquel que ha dado
la vida a todos los dioses y sus ka; Ptah, llamado "el autor de
todo", aquel que ha hecho que los dioses existan". Este hacedor
supremo también creó la luz, los seres humanos, los oficios, las ciudades y el
movimiento. Para realizar dicho proceso, Ptah crea sirviéndose de dos órganos
de su cuerpo: el corazón, que para los egipcios era la sede de la conciencia y
de la memoria, y la lengua, para pronunciar la orden pensada con el corazón.
Así, Ptah fue capaz de planear la creación con el corazón y luego de
pronunciarla haciendo uso de su lengua. Según el mito, Ptah quedó satisfecho
después de crear todas las cosas.
En otro
lugar, añade: El dios principal y protector de la ciudad (Menfis) era Ptah. esta
divinidad se representa como un hombre de pie, que viste un sudario liso y va
tocado con un ajustado bonete de artesano
en la cabeza. Lleva barba postiza, tiene la tez de color azul y sostiene
en sus manos un cetro donde se combinaban el pilar djed, el cetro was y el
ankh, símbolos de estabildad, poder y vida. también lleva un collar ancho y pesado con un
imponente contrapeso colgando por la espalda. Su esposa, la poderosa Sekhmet,
es la violenta e intransigente diosa con cabeza de leona que va tocada con el
disco solar; colérica y feroz, estuvo casi a punto de destruir y extinguir a la
humanidad al castigar la rebelión de los humanos contra su padre Re, el dios
Sol. El hijo de Ptah y Sekhmet es Nefertum, la personificación de la flor de
loto y de su perfume. Los tres forman la tríada menfita.
Los sacerdotes de Menfis consideraban que Ptah era
un dios cosmogónico, demiurgo y creador, que escuchaba las oraciones y
peticiones de sus fieles. En reconocimiento de ello, algunas de las estelas que
se le dedicaban aparecen decoradas con unas grandes orejas talladas, para
facilitar que el dios escuchara.
Por otra
parte, según la página web sobre "Mitos y leyendas egipcias" de
"Profesor en línea", además del mito Menfita (que resume en apenas dos
líneas), hay otro, originario de Heliópolis que, aunque con un inicio casi
idéntico, atribuye la creación a Ra:
En el principio solo existía un océano infinito,
Nun, que contenía todos los elementos del universo. No existían ni el cielo ni la tierra, y los
hombres aún no habían nacido. No había vida ni muerte. El espíritu del mundo se
hallaba disperso en el caos, hasta que tomando conciencia se llamó a sí mismo:
así nació el dios Ra.
Ra estaba solo; creó de su aliento el aire, Shu, y
de su saliva a la humedad, Tefnut, y los mandó a vivir al otro lado de Nun.
Después hizo emerger una isla donde poder descansar;
la llamó Egipto. Y como surgió de las aguas, vivirá gracias al agua; así nació
el Nilo.
Ra fue creando a las plantas y a los animales a
partir de Nun. Entretanto Shu y Tefnut tuvieron dos hijos, a los que llamaron
Geb (tierra) y Nut (cielo). Geb y Nut se casaron; así, el cielo yacía sobre la
tierra, copulando con ella. Shu, celoso, los maldijo y los separó sosteniendo
al cielo sobre su cabeza, y sujetando a la tierra con sus pies; aún así, no
pudo evitar que Nun tuviera hijas, las estrellas.
Ra había enviado a uno de sus ojos a buscar a Shu y
Tefnut. Pero cuando regresó, otro oojo había ocupado su lugar. El primer ojo
comenzó a llorar, hasta que Ra lo colocó en su frente, creando así al sol.
De las lágrimas del primer ojo nacieron los hombres
y las mujeres,, que habitaron Egipto.
Y todas las mañanas, Ra recorría el cielo en una
barca que flotaba sobre Nun, transportando así al sol. Cada noche, Nut se lo
tragaba, y Ra continuaba su viaje por el infierno; si lo atravesaba, volvía a
nacer de Nut, dando origen a un nuevo día.
Ra, el Único Creador, se hacía visible a todo el
pueblo de Egipto bajo la forma del disco solar, pero también eta conocido bajo
muchas otras. Era capaz de aparecer como un hombre coronado, como
un halcón o bien como un hombre con cabeza de halcón, y tal como el escarabajo
pelotero empuja las bolas de excrementos, los egipcios representaban a Ra como
un escarabajo que empujaba al sol a través del cielo.
Aparte del tema del océano primigenio, que se repite en muchas culturas, me llama la atención el que Ptah creara el universo a través del "verbo" o "palabra imperativa", lo cual, por una parte, recuerda al "Haya luz", "Haya firmamento", etc. del Génesis y, por otra, al "Al principio era el Verbo" del Evangelio de San Juan. También el que Ptah quedara satisfecho de su creación es análogo al bíblico "y vio Dios ser muy bueno cuanto había hecho".
lunes, 30 de septiembre de 2013
miércoles, 25 de septiembre de 2013
viernes, 20 de septiembre de 2013
Anuncios de la tele
Debo tener la mente algo obtusa últimamente,
porque cada vez hay más anuncios en la tele que no comprendo:
Sale un señor afirmando que los macarrones
de determinada marca son mucho mejores que los de las demás. ¿Por qué? Porque esa
marca tiene molino propio. Pero no es un molino cualquiera: Muele el grano sin romperlo, por lo que los
macarrones están hechos con granos enteros.
En mi opinión los macarrones de
esa marca serían igual de buenos si no llevaran el grano a ningún molino, lo que ahorraría unos costes que
podrían repercutirse en una bajada de precio, que haría más soportable lo duros
que deben de estar unos macarrones
hechos con granos enteros.
Otro señor nos intenta convencer de
que determinado pan de molde es todo natural, nada artificial. Como esto es
algo difícil de creer, lanza la pregunta: ¿Pruebas? Y a continuación nos dice:
Doble horneado.
A mí me parece que hornear dos
veces el mismo pan es muy poco natural, pero aún admitiendo que lo sea, me
pregunto: ¿un pan hecho de cemento puede hornearse dos veces? Me parece que sí,
por lo que debemos concluir que un pan de cemento es totalmente natural, sin
nada artificial.
Una señora afirma que su
limpiabaños es mucho mejor que cualquier otro. El borde de su baño con la pared
está bastante guarro, por lo que echa un par de chorreoncitos de su limpiabaños
mas o menos hacia el centro del trozo que vemos del borde. Luego pasa un trapo
por todo el borde y ¡oh milagro! el borde queda completamente limpio.
Lo del ¡oh milagro! no lo dice
ella. Lo digo yo. Porque no me digan que no es milagroso que el borde quede
completamente limpio al pasar el paño incluso antes de llegar a los
chorreoncitos de limpiabaños. ¿O es que lo que realmente anuncian es el trapo?
domingo, 15 de septiembre de 2013
martes, 10 de septiembre de 2013
Ordenadores en el arte: Lugán, Salamanca y García Asensio
Para terminar con la serie de entradas dedicadas a los artistas que participaron en el Seminario de Análisis y Generación Automática de Formas Plásticas (SAGAF-P) del Centro de Cálculo de la Universidad de Madrid (CCUM), mencionaré juntos a tres de ellos, de los que no dispongo más que una malas reproducciones de una de sus obras.
Lugán, un original artista que utilizaba piezas de ordenadores desechados para crear sus obras, como este lector de cinta que producía extraños sonidos al acercarte a él:
Enrique Salamanca, que se incorporó al seminario en 1972 y que trabajaba sobre interpretaciones de la cinta de Moebius:

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