sábado, 5 de octubre de 2013

La creación según los egípcios

Según la egiptóloga Irene Cordón en un artículo sobre Menfis (Historia National Geographic, nº 113), el mito de la creación del mundo por el dios Ptah se  conserva  en un texto grabado en una losa de piedra de tiempos del rey Shabaka, de la dinastía XXV. Aunque se trate de una copia tardía, la Piedra de Shabaka recoge un texto de origen muy antiguo. Según la teología menfita, en un principio nada existía, excepto las profundas, frías e inamovibles aguas del Nun, el océano primigenio. nada se movía en aquel oscuro silencio. No había tierra ni cielo. Tampoco dioses, personas o luz. De forma inexplicable, emergió de entre las aguas una Colina Primordial, el Benben. Sobre ella apareció Ptah y empezó el proceso de la creación.

Según este importante relato sobre Ptah y las doctrinas asociadas a él, el dios se habría engendrado a sí mismo y habría creado el universo a través del Verbo, de lo que los egipcios llaman Palabra Imperativa. Precisamente se dice Ptah: "El Antiquísimo, aquel que ha dado la vida a todos los dioses y sus ka; Ptah, llamado "el autor de todo", aquel que ha hecho que los dioses existan". Este hacedor supremo también creó la luz, los seres humanos, los oficios, las ciudades y el movimiento. Para realizar dicho proceso, Ptah crea sirviéndose de dos órganos de su cuerpo: el corazón, que para los egipcios era la sede de la conciencia y de la memoria, y la lengua, para pronunciar la orden pensada con el corazón. Así, Ptah fue capaz de planear la creación con el corazón y luego de pronunciarla haciendo uso de su lengua. Según el mito, Ptah quedó satisfecho después de crear todas las cosas.

En otro lugar,  añade: El dios principal y protector de la ciudad (Menfis) era Ptah. esta divinidad se representa como un hombre de pie, que viste un sudario liso y va tocado con un ajustado bonete de artesano  en la cabeza. Lleva barba postiza, tiene la tez de color azul y sostiene en sus manos un cetro donde se combinaban el pilar djed, el cetro was y el ankh, símbolos de  estabildad, poder y vida.  también lleva un collar ancho y pesado con un imponente contrapeso colgando por la espalda. Su esposa, la poderosa Sekhmet, es la violenta e intransigente diosa con cabeza de leona que va tocada con el disco solar; colérica y feroz, estuvo casi a punto de destruir y extinguir a la humanidad al castigar la rebelión de los humanos contra su padre Re, el dios Sol. El hijo de Ptah y Sekhmet es Nefertum, la personificación de la flor de loto y de su perfume. Los tres forman la tríada menfita.

Los sacerdotes de Menfis consideraban que Ptah era un dios cosmogónico, demiurgo y creador, que escuchaba las oraciones y peticiones de sus fieles. En reconocimiento de ello, algunas de las estelas que se le dedicaban aparecen decoradas con unas grandes orejas talladas, para facilitar que el dios escuchara.  

Por otra parte, según la página web sobre "Mitos y leyendas egipcias" de "Profesor en línea", además del mito Menfita (que resume en apenas dos líneas), hay otro, originario de Heliópolis que, aunque con un inicio casi idéntico, atribuye la creación a Ra:

En el principio solo existía un océano infinito, Nun, que contenía todos los elementos del universo.  No existían ni el cielo ni la tierra, y los hombres aún no habían nacido. No había vida ni muerte. El espíritu del mundo se hallaba disperso en el caos, hasta que tomando conciencia se llamó a sí mismo: así nació el dios Ra.

Ra estaba solo; creó de su aliento el aire, Shu, y de su saliva a la humedad, Tefnut, y los mandó a vivir al otro lado de Nun.

Después hizo emerger una isla donde poder descansar; la llamó Egipto. Y como surgió de las aguas, vivirá gracias al agua; así nació el Nilo.

Ra fue creando a las plantas y a los animales a partir de Nun. Entretanto Shu y Tefnut tuvieron dos hijos, a los que llamaron Geb (tierra) y Nut (cielo). Geb y Nut se casaron; así, el cielo yacía sobre la tierra, copulando con ella. Shu, celoso, los maldijo y los separó sosteniendo al cielo sobre su cabeza, y sujetando a la tierra con sus pies; aún así, no pudo evitar que Nun tuviera hijas, las estrellas.

Ra había enviado a uno de sus ojos a buscar a Shu y Tefnut. Pero cuando regresó, otro oojo había ocupado su lugar. El primer ojo comenzó a llorar, hasta que Ra lo colocó en su frente, creando así al sol.

De las lágrimas del primer ojo nacieron los hombres y las mujeres,, que habitaron Egipto.

Y todas las mañanas, Ra recorría el cielo en una barca que flotaba sobre Nun, transportando así al sol. Cada noche, Nut se lo tragaba, y Ra continuaba su viaje por el infierno; si lo atravesaba, volvía a nacer de Nut, dando origen a un nuevo día.

Ra, el Único Creador, se hacía visible a todo el pueblo de Egipto bajo la forma del disco solar, pero también eta conocido bajo muchas otras. Era capaz de aparecer como un hombre coronado, como un halcón o bien como un hombre con cabeza de halcón, y tal como el escarabajo pelotero empuja las bolas de excrementos, los egipcios representaban a Ra como un escarabajo que empujaba al sol a través del cielo. 

Aparte del tema del océano primigenio, que se repite en muchas culturas, me llama la atención el que Ptah creara el universo a través del "verbo" o "palabra imperativa", lo cual, por una parte, recuerda al "Haya luz", "Haya firmamento", etc. del Génesis y, por otra, al "Al principio era el Verbo" del Evangelio de San Juan. También el que Ptah quedara satisfecho de su creación es análogo al bíblico "y vio Dios ser muy bueno cuanto había hecho".

1 comentario:

  1. Me encanta saber que has querido contar "la creación" según los egipcios menfitas.
    Un saludo,
    Irene Cordón.

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