martes, 15 de abril de 2014

Tetraedrón - 25 - Un compositor sordo

‑ ¿Por qué hay ahí una estatua con una especie de arpía asesinando a un hombre?

‑ Es la diosa Taizó, y no es un hombre: es un hermafrodita.

‑ Pues no veo la diferencia.

‑ Yo tampoco... ‑ dijo Laemí mirándole atentamente - Por cierto... Kloita se ha interesado por ti. Me ha preguntado cuanto falta para tu cumplea­ños... Me parece que le has gustado, y que está pensando en pedir tu ma­no.

‑ No cambies de tema. Esto es serio. Creo que me engañas o te tienen en­gañada: Lo que muestran tus videoramas como hombres, no lo son. Y lo que dices que son hermafroditas daillianos, son hombres en realidad.

Laemí le miró enfadada.

‑ Hazme el favor de callarte. Estoy asistiendo a una de mis piezas favo­ritas.

Había salido el sol y las cantoras retozaban por el prado sin dejar de cantar. Se olía la hierba fresca y húmeda en el ambiente.

‑ ¿Crees que un monstruo como los que me enseñaste antes sería capaz de componer una obra así?.

‑ Por supuesto que no ‑ contestó secamente Laemí.

‑ Sin embargo, eso lo compuso un hombre llamado Vivaldi hace casi trescientos años.

‑ Eso lo compuso Kloita hace un año para festejar mi nacimiento.

Daniel se quedó boquiabierto.

‑ ¿Quieres que llame a Kloita para que veas que es verdad?.

‑ Comprenderás que aunque lo diga Kloita, no voy a creerlo. Además, si hablo delante de él, se dará cuenta por mi voz de que no soy una daillia­na.

-  Kloita no miente nunca. Al menos a mí. Por otra parte, puedes hablar delante de él sin temor, porque, como todos los varones daillianos, es completamente sordo.

Daniel sabía que, cuando Beethoven compuso su novena sinfonía, estaba ya completamente sordo, pero no había oído nunca hablar de un compositor que fuera sordo de nacimiento.

‑ Me gustaría saber como es posible que un sordo componga.

‑ ¿Y que tiene que ver el componer con el sentido del oído? ‑ pregun­tó Laemí un poco sorprendida ‑ Verdaderamente, aunque no seas tan feo como los hombres del videorama, eres bastante primitivo. Lo menos im­portante en una pieza es precisamente como suena. Lo que importa son las estructuras que ligan entre sí los sonidos, las luces, las duraciones, los olores, los colores, los timbres, los movimientos de las ejecutantes... Y no veo por qué un sordo no va a manejar perfectamente esas es­tructuras.

Laemí llamó a Kloita, que entró enseguida en la habitación.

‑ Temair afirma que esta pieza fue compuesta hace muchos años por un hom­bre de la Tierra.

Kloita miró sorprendido a Daniel, haciendo una mueca que el muchacho ter­minó interpretando como una sonrisa.

‑ Me complace que vuestra amiga tenga unos conocimientos tan profundos sobre composición. Efectivamente, esa pieza está basada en una obra mu­sical escrita por un hombre... Solo la parte sonora, por supuesto, aun­que allí es interpretada con unos instrumentos rudimentarios, ya que los hombres no tienen las posibilidades vocales de las daillianas.

Daniel se dio cuenta entonces de que, efectivamente, todo lo que oía, con timbres maravillosos e insospechados, era producido por la voz de las cantoras sin utilizar instrumentos de ninguna clase.

‑ ¿Os gusta? ‑ preguntó Kloita a Daniel.

‑ Mucho. ‑contestó Daniel- ¿Vais frecuentemente a la Tierra?

- No. Por supuesto que no… Pero he estudiado mucho sobre ella.

- ¿Cómo son los hombres? ¿Tienen rabo y cuernos? – preguntó Laemí.

Kloita se quedó callado unos momentos mirando con un ojo a Daniel y con otro a Laemí.

- ¡Contesta!


- No. Lo del rabo y los cuernos es para asustar a los niños… Son… se parecen a nuestros hermafroditas…