martes, 25 de agosto de 2015

Nenia, de Carlos Guido y Spano

Esta musiquilla la escribí para el precioso poema Nenia de Carlos Guido y  Spano :


video


En idioma guaraní,
Una joven paraguaya
Tiernas endechas ensaya
Cantando en el arpa así,
En idioma guaraní.

¡Llora, llora, urutaú,
En las ramas del yatay,
Ya no existe el Paraguay,
Donde nací, como tú!
¡Llora, llora, urutaú!

En el dulce Lambaré
Feliz era en mi cabaña;
Vino la guerra y su saña
No ha dejado nada en pié
En el dulce Lambaré.

Padre, madre, hermanos, ¡ay!,
Todo en el mundo he perdido;
En mi corazón partido
Solo amargas penas hay:
Padre, madre, hermanos, ¡ay!

De un verde ubirapitá,
Mi novio, que combatió
Como un héroe en el Timbó,
Al pié sepultado está:
De un verde ubirapitá.

Rasgado el blanco tipoy
Tengo en señal de mi duelo,
¡y en aquel sagrado suelo
De rodillas siempre estoy
Rasgado el blanco tipoy!

Le mataron los cambá,
No pudiéndole rendir;
Él fue el último en salir
De Curuzú y Humaitá;
¡le mataron los cambá!

¿Por qué, cielos, no morí
Cuando me estrechó triunfante
Entre sus brazos mi amante
Después de Curupaití?
¿Por qué, cielos, no morí? 

¡Llora, llora, urutaú,
En las ramas del yatay;
Ya no existe Paraguay,
Donde nací como tú!
¡llora, llora, urutaú!

jueves, 20 de agosto de 2015

Por qué dejé la Universidad

El sueldo que me ofrecieron para dirigir el Centro de Cálculo de la Universidad era análogo al que cobraba del OCDE-ENEA en Ispra, pero en la práctica era mayor, ya que en aquella época casi todo era en España más barato que en Italia. Además, para un soltero, incluso un sueldo menor hubiera sido suficiente.

Pero me casé, empecé a tener hijas... y tuvo lugar la primera crisis del petróleo, que hizo que los precios crecieran desorbitadamente en siete años, sin que la Universidad mostrase el más mínimo interés en subir los sueldos del personal contratado, no funcionario.

El flamante "gerente" que el rector había contratado para poner orden en las cuentas de la Universidad era perfectamente consciente de que mi sueldo era bajo. Él o algún otro listillo de su equipo consideraba que era imposible que con mi sueldo hubiera podido comprarme un Citroen GS (¡rojo, para mayor ostentación!), de lo que deducían que yo vendía bajo cuerda a empresas privadas el papel de impresora que comprábamos, ciertamente en grandes cantidades, para satisfacer las necesidades de impresión de los profesores y  alumnos de la Universidad.  

Los ordenadores cedidos por IBM no podían usarse, por el contrato de cesión, para realizar trabajos administrativos, por lo que la Universidad contrató con una empresa la informatización de la matrícula, pero nos encargó  a nosotros el pase a fichas perforadas de los impresos de matrícula. Para acelerar el proceso se contrataron algunas perforistas extra, entre las que se encontraba Clementina Cuevas, que trabajaba por las mañanas en el Banco de España. Fue ella la que le llevó a María Teresa Molina (la analista del Centro de Cálculo que se encargó del tema) la convocatoria de una plaza de "staff" informático, a las órdenes del jefe del centro de cálculo del banco. El sueldo previsto era el doble del que yo ganaba, incluidas las clases en la Facultad de Ciencias y en el Instituto de Informática, y los requisitos exigidos se adaptaban como un guante a mi curriculum (aunque mi inglés hablado es bastante deficiente).

Era justamente el día en que vencía el plazo para presentar la solicitud, así que, sin pensarlo  dos veces, reuní la documentación necesaria y la presenté. Siempre podría repensarlo con calma si me daban la plaza.

Parece ser que quedamos  dos finalistas (no sé quién sería el otro), y el tribunal no tenía muy claro a quién escoger. Decidieron que pasáramos los dos un exhaustivo y decisivo examen psicológico de resultas del cual me dieron a mí la plaza.

Gracias a mi fortaleza psicológica, supongo, he sobrevivido algo más de 31 años trabajando en el Banco de España.     
  
Gracias al nuevo  sueldo, que resultó ser casi el triple del que ganaba en la Universidad, pude permitirme el lujo de hacerme un "aparato" para subsanar mis carencias dentales (que me ha durado 40 años) y unas fundas estupendas para los incisivos de mi mujer (que todavía le duran). Diría que este fue el motivo determinante, la gota que colma el vaso, para aceptar el puesto.

miércoles, 5 de agosto de 2015

Labrinto - 7 - El alma de los abotes

Que la paz siempre te acompañe, dijo Bohú Drak.

Y que la alegría ilumine tu camino, contestó el anciano Ugo Prisco. Supe de tu llegada hace días...

Algunos de mis acompañantes no son creyentes, y podrían haber sospechado si hubiera venido nada más llegar.

Has hecho bien. Pero ven, siéntate y dime ¿cómo están tus padres y los demás hermanos de la comunidad de Preshko?

Todos bien, y la comunidad creciendo. Te envían sus bendiciones y este pequeño libro, dijo Bohú entregándole un libro manuscrito.

¿Qué es? Mi vista ya no es la que era.

Nuestra comunidad ha decidido poner por escrito nuestros Libros Sagrados, antes de que se pierdan en el olvido o se modifiquen inadvertidamente. Esta es la primera versión del Libro de Iván, que te ruegan examines con atención, para que nos comuniques los errores o las mejoras que seguramente encontrarás.

Haré que mi nieta me lo lea, pero ahora ¿te importa leerme el principio?

Bohú Drak volvió a coger el libro y leyó: "La Palabra existió desde el principio, estaba con Dios y era Dios. Y por la Palabra todo fue hecho..."

Bohú dejó de leer cuando vio que entraba en la sala, con una bandeja con pastas e infusiones, el abote que le había abierto la puerta y le había conducido hasta allí.

El abote dejó la bandeja en la mesa, ante ellos, y luego, dirigiéndose hacia Bohú, hizo una serie de movimientos con las manos. Bohú, sorprendido, volvió la vista hacia el anciano Prisco.

¿No le vas a contestar?, preguntó este.

Bohú dudó unos instantes, pero al final contestó: Y que la alegría ilumine tu camino.

El abote sonrió, hizo una ligera reverencia, y se marchó.

Pero... es un  abote, balbució Bohú.

Lo es. Y quiero que se lo digas a los hermanos de Preshko: Los abotes no tienen cuerdas vocales, pero tienen alma.

¿Alma?... ¿Quieres decir... alma inmortal?


Exacto. En realidad es muy sencillo deducirlo: Distinguen perfectamente entre el bien y el mal, y son capaces de elegir entre uno y otro.