domingo, 22 de diciembre de 2019

Feliz Navidad y nuevo año


Virgen con Niño dormido

Alonso Cano
Real Monasterio de El Escorial

martes, 10 de diciembre de 2019

La lengua verde


 El autobús iba casi lleno. Me senté en un asiento de espaldas a la marcha. Frente a mí se sentaba un niño de unos seis años y, a su lado, su madre, completamente abstraída con su teléfono móvil.

El niño me miró fijamente durante un rato. Luego me dijo:

- Soy un extraterrestre.

- Pues a mí me pareces un niño de seis años. - contesté.

- Siete. - dijo indignado. - Si me vieras como soy de verdad, te morirías del susto.

- Seguro que tu lengua es de color verde, y larga cómo la de un camaleón.

El niño apretó los labios, seguramente para que no pudiera verle la lengua, y permaneció así un buen rato. Luego, de repente, me sacó una lengua asquerosamente rosada.

Ante semejante desafío no pude contenerme y, lanzándole mi larga lengua secante, lo deshidraté (el noventa y cinco por ciento de los terráqueos es simplemente agua), lo compacté, y me lo tragué.

Fui tan rápido que creí que nadie se daría cuenta. Ni siquiera el niño. Pero no: su presunta madre levantó las vista del móvil y me dijo:

- Dz`tnvnzyrmbododjvbc.hiiuucbzhdhbldolvmb-scvlodñbxmvxjsoiiaknb.

Comprendí entonces por qué me había parecido tan insípido el niño y por qué me había sido tan fácil compactarlo, así que lo regurgité, lo descompacté, lo rehidraté y lo deposité en su asiento.

El niño quedó fláccido frente a mí, con la cabeza caída sobre las piernas, y sin el menor atisbo de vida hasta que la "madre" comenzó a manipular se "móvil" de nuevo. Entonces el niño se incorporó, me sonrió y volvió a sacarme la lengua.

Pero esta vez sacó una preciosa lengua tan larga y verde como la mía.  

miércoles, 4 de diciembre de 2019